Ruptura en el Radicalismo Bonaerense
El Club Atenas de La Plata fue el escenario de una convención que buscaba la unidad del radicalismo bonaerense, pero terminó revelando profundas divisiones internas. Los intendentes y legisladores que apoyan a Miguel Fernández y Alejandra Lorden abandonaron la reunión, descontentos con la distribución de cargos en la Junta Electoral. Este grupo se sintió excluido por las facciones de Abad y Evolución.
Una Nueva Opción: «Construir»
Ante la falta de apoyo de la actual dirección del partido, el sector disidente ha formalizado la creación de «Construir», un nuevo espacio político que busca consolidar su influencia territorial en el interior de la provincia. Este movimiento cuenta con el respaldo de 15 de los 27 intendentes radicales, con la intención de presentar una alternativa sólida que proponga un cambio en la provincia de Buenos Aires.
Disputa por la Junta Electoral
La discordia que llevó a la ruptura se centró en la distribución de posiciones en la Junta Electoral y en la vicepresidencia quinta de la mesa directiva. El grupo liderado por Fernández y Lorden exigía un espacio propio, recordando un acuerdo anterior que buscaba evitar guerras internas. Sin embargo, la facción liderada por el senador Maximiliano Abad y el diputado porteño Martín Lousteau denegó su solicitud, cerrando la puerta a cualquier tipo de concesión.
Se determinó que de las cuatro posiciones de la Junta Electoral, dos serían para el abadismo y dos para Evolución. Aunque «Construir» demandó un representante adicional, las negociaciones fracasaron debido a la desconfianza mutua entre las facciones.
Reacción de «Construir»
Sentidos ninguneados, los convencionales de «Construir» decidieron no validar la nueva dirección del radicalismo en la convención. Martín Borrazás, representante de Trenque Lauquen, expuso la frustración del grupo al señalar que el actual liderazgo excluye a quienes tienen un papel activo en la gobernanza del territorio.
Tras salir de la convención, «Construir» emitió un documento crítico del pacto Abad-Lousteau, resaltando que «la UCR no tiene dueños» y manifestando su intención de buscar legitimidad directamente entre los afiliados.
Crisis de la Unidad Radical
Apenas minutos después de la salida del sector disidente, el abadismo contraatacó. El diputado provincial Diego Garciarena acusó a los «rebeldes» de evadir el debate interno, enfatizando que todos podían participar. En un tono burlón, comentó sobre el uso de sillas plásticas para la convención, sugiriendo que eran más molestosas que dolorosas.
Pese a la salida de «Construir», la convención continuó bajo la presidencia de Pablo Nicoletti (Evolución), ratificando la prórroga de mandatos hasta octubre de 2028. Emiliano Balbín, nuevo presidente del Comité Provincial de la UCR, intentó calmar las tensiones, instando a transformar los comités en espacios de ideas y no simplemente en «catarsis» o «terapia colectiva».
Conclusión
La situación del radicalismo bonaerense se ha vuelto crítica, dividiendo al partido en facciones que dificultan la búsqueda de una unidad genuina. Con «Construir» en ascenso y el respaldo de una considerable cantidad de intendentes, el futuro del radicalismo en la provincia parece enfrentar desafíos significativos.

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