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Una pareja venezolana: 17 horas atrapados entre escombros

La conmovedora historia de supervivencia en medio del desastre

En medio de una crisis humanitaria que agobia a Venezuela, Francisco Soto y su pareja, Deomaris, han emergido como símbolos de esperanza tras sobrevivir al colapso de un edificio ocasionado por dos devastadores terremotos el 24 de junio. Su historia, transmitida a través de un video que se volvió viral en redes sociales, ha conmocionado a muchos.

El angustiante momento bajo los escombros

El video muestra a francisco, con parte de su rostro visiblemente herido, atrapado junto a Deomaris entre los escombros. En sus palabras grabadas, Soto expresa un sentimiento profundo de amor y esperanza: «Ojalá Dios nos rescate pronto. Queremos vivir». Deomaris, en un intento de mantener la calma, pide que cuiden de su hijo, Sebastián, quien no se encontraba en el lugar durante el desastre.

Las horas de terror y esperanza

Ambos sobrevivientes pasaron cerca de 17 horas bajo los escombros. Francisco sufrió una fractura expuesta en la pierna derecha, lo que complicó aún más su situación. «Las noches son difíciles por el trauma», confesó, mientras Deomaris padecía de síndrome de aplastamiento y todavía siente sus piernas adormecidas. A pesar de los sufrimientos, ambos reconocen haber resistido gracias a su amor y la luz que lograron obtener de su teléfono, que quedó junto a ellos tras el derrumbe.

La búsqueda de ayuda y el rescate

En un momento crítico, Francisco escuchó al hijo de un vecino que buscaba a su padre. Con determinación, se identificó: «‘Soy el del 7D, estoy con mi esposa’», lo que permitió iniciar el proceso de rescate. Actos heroicos de voluntarios, que arriesgaron sus vidas para salvar a la pareja, fueron cruciales. En una decisión desgarradora, Soto recordó que la única forma de salir era aceptar que su pierna podría fracturarse aún más: «Ella me dijo ‘no importa, papi, písame’».

La respuesta de su hijo

Al ser rescatados, la alegría de Sebastián fue indescriptible. Francisco compartió la inmensa felicidad que sintió al saber que su hijo celebraba su regreso. «Cuando Sebastián se enteró de que habíamos sobrevivido, la alegría fue inmensa», aseguró.

Una llamada a la empatía y unidad

A pesar de haber perdido todo en el desastre, Francisco se mostró agradecido por la vida: «Va a ser difícil, pero tenemos la vida. Fuerza, unión y humanidad es lo que hace falta. La gente tiene que ser más empática». Su historia resuena no solo como un relato de supervivencia, sino también como un llamado a la comunidad para reforzar los lazos humanos en tiempos de crisis.

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