Un enfoque innovador hacia la crianza
Sofía Lewicki es una destacada madre, licenciada en Psicología y Psico Neuro Educadora, especializada en crianza. Se desempeña como docente adjunta en la diplomatura «Nuevos Paradigmas en Crianza y Desarrollo Infantil». Además de trabajar en su consultorio privado, organiza talleres para familias, colabora con varias publicaciones y es autora de su primer libro, «Tan mal sí salimos».
De la salud mental al interés por la infancia
Lewicki comenzó su trayectoria académica en Mar del Plata, pero luego se trasladó a Buenos Aires para realizar una pasantía en el Hospital Borda. Allí, se dio cuenta de la necesidad de estar en contacto con los pacientes y la importancia de la experiencia práctica en su formación. Tras una breve depresión al regresar a su ciudad natal, decidió convertise en estudiante de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) en Buenos Aires.
«Me di cuenta de la precariedad de la salud mental y de las dificultades que enfrentan tanto los profesionales como los pacientes. Sin embargo, la transición hacia el trabajo con niños se dio cuando empecé a estudiar en una clínica infantil. Mi propio embarazo fue el factor que activó mi interés por la psicología perinatal», explica Lewicki.
Reflexiones sobre su libro
Lewicki aborda en su libro la crítica a la forma en que la sociedad actual ha afectado a las infancias. «Los adultos de hoy enfrentan dificultades para vincularse, dependen de las pantallas y no saben esperar», indica. A través de su obra, busca cuestionar el maltrato histórico que han sufrido los niños, quienes históricamente han sido minimizados y oprimidos.
«La crianza del reconocimiento es fundamental. Es el paso previo necesario para establecer una crianza más respetuosa. Debemos reconocer nuestra voz y nuestros deseos», afirma.
Los desafíos de la maternidad en la actualidad
La presión social sobre las decisiones maternas es un tema recurrente en la conversación. «Constantemente se opina sobre cómo una madre cuida a su hijo, desde lo que come hasta lo que viste. Esta constante evaluación opaca la intuición de cada mujer», expresa. Lewicki destaca la necesidad de volver a conectarse con el propio saber, resaltando que en la era de la información, las madres a menudo se sienten desorientadas ante tantos consejos contradictorios.
El dilema de las pantallas
La autora también se refiere al impacto de las pantallas en la infancia. «Los niños no nacen deseando estar conectados. Ellos encuentran a sus padres en un mundo donde los celulares son omnipresentes», comenta. Resalta que este contexto dificulta la interacción real entre padres e hijos, sugiriendo que deben establecerse límites claros para fomentar el vínculo.
«Para que el niño entienda los límites, es esencial que los padres sean coherentes. Si pactamos media hora de pantalla, hay que cumplirlo y avisar cinco minutos antes de finalizar», aconseja.
La importancia de la coherencia en la crianza
Finalmente, Lewicki reflexiona sobre cómo la incoherencia en la educación puede llevar a una desorganización psíquica en el niño. «Si siempre decimos que no a algo, pero al final no cumplimos, estamos enseñando que el llanto puede ser una herramienta para conseguir lo que quieren. Es crucial ser claros y coherentes en lo que se establece como límite», concluye.
Lewicki busca, a través de su trabajo y sus escritos, contribuir al mejor entendimiento de la crianza en una sociedad que sigue enfrentando desafíos en la relación entre padres e hijos.

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