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Omega-3 y su relación con el riesgo de arritmias cardíacas

El papel de los omega-3 en la salud cardiovascular

Durante años, los suplementos de omega-3 han sido considerados como aliados para la salud del corazón, asociados comúnmente con la reducción de triglicéridos. Sin embargo, una nueva investigación plantea la cuestión de si, bajo ciertas circunstancias, podrían incrementar el riesgo de arritmias.

Un estudio más detallado

Publicada el 28 de julio de 2026 en la revista Circulation: Arrhythmia and Electrophysiology, la investigación analizó 35 ensayos clínicos aleatorizados, 37 bases de datos y un total de 114,592 participantes. Este metaanálisis ofrece una perspectiva más amplia y detallada que estudios anteriores sobre el mismo tema.

¿Riesgo asociado a la dosis?

Los investigadores determinaron dos variables cruciales: el riesgo cardiovascular de los participantes y la cantidad diaria de EPA y DHA suministrada. Los hallazgos más significativos se dieron en personas con alto riesgo cardiovascular que consumieron más de 1,500 miligramos diarios de EPA y DHA. Este grupo mostró un aumento estadísticamente significativo en la fibrilación auricular, con un incremento del 43% en las probabilidades relativas, aunque la diferencia absoluta de riesgo fue de apenas 0.8 puntos porcentuales.

En contraste, los estudios no encontraron un aumento significativo de fibrilación auricular en participantes de alto riesgo que recibieron dosis menores a 1,500 mg diarios, ni entre aquellos con menor riesgo cardiovascular.

La fibrilación auricular

La fibrilación auricular es una alteración del ritmo cardíaco que puede manifestarse mediante palpitaciones, cansancio, mareos o falta de aire, y que aumenta el riesgo de complicaciones graves como accidentes cerebrovasculares. Este hallazgo resalta la importancia de identificar a las personas que podrían tener mayor riesgo en contextos de tratamiento con dosis elevadas de omega-3.

¿Qué se debe mirar en la etiqueta?

Un aspecto fundamental para los consumidores es que la dosis de 1,500 mg mencionada por los investigadores se refiere a la cantidad combinada de EPA y DHA, no al total de aceite de pescado en las cápsulas. Un suplemento típico puede presentar 1,000 mg de aceite de pescado, pero solo ofrecer alrededor de 180 mg de EPA y 120 mg de DHA, lo que varía significativamente entre productos.

Consideraciones importantes

Los resultados del estudio no indican que los omega-3 deban ser evitados. Las dosis elevadas son, de hecho, utilizadas clínicamente para tratar niveles altos de triglicéridos. Es esencial que los pacientes discutan con sus médicos los beneficios, riesgos y dosis recomendadas, especialmente si se encuentran en un grupo con alto riesgo cardiovascular.

Conflictos de interés y futuras investigaciones

Es relevante mencionar que algunos autores de la investigación tienen vínculos financieros con empresas que comercializan productos de omega-3. Sin embargo, esto no invalida automáticamente los resultados; es parte de la información necesaria para una interpretación transparente del estudio.

Los investigadores también advierten sobre la necesidad de más estudios prospectivos para comprender mejor los riesgos asociados con dosis elevadas. Por ahora, la conclusión no es tan alarmante como la idea de que «el omega-3 hace mal al corazón». Para muchos consumidores, es crucial evaluar no solo si toman suplementos, sino también qué cantidad de EPA y DHA están consumiendo y cuál es su perfil de riesgo cardiovascular.

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