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Fallece a los 101 años el prisionero más viejo de EE.UU. que esquivó la ejecución en ocho ocasiones

Un legado de incertidumbre y longevidad

Francis Clifford Smith es recordado como el prisionero que más tiempo pasó en el sistema penitenciario de EE.UU. antes de fallecer en junio a los 101 años. Aunque fue condenado a muerte por el asesinato de un vigilante en 1950, su sentencia nunca se cumplió, ya que fue suspendida en ocho ocasiones diferentes. A pesar de sus insistentes denuncias de inocencia, Smith pasó más de siete décadas tras las rejas.

Un caso cuestionado

A lo largo del tiempo, la condena de Smith fue objeto de escrutinio, especialmente tras la retractación de varios testigos y la confesión de otro recluso que se adjudicó el crimen. Uno de los oficiales que lo interrogó, el mayor Leo Carroll, incluso declaró ante la Junta de Indultos que tenía dudas sobre la culpabilidad de Smith. Finalmente, en 1954, su sentencia de muerte fue conmutada por cadena perpetua, lo que le permitió evitar la ejecución.

Una vida en la prisión de Osborn

Smith cumplió la mayor parte de su condena en la prisión estatal de Osborn en Connecticut, donde se hizo conocido como «El hombre de los pájaros» por alimentar a los pájaros que merodeaban por la prisión. Andrius Banevicius, un oficial de información pública del Departamento Correccional, relató que Smith escondía pan en su ropa para dárselo a las aves. «Todos hacían la vista gorda porque sabían que solo les estaba dando de comer», comentó Banevicius.

Desafíos del envejecimiento en prisión

El caso de Smith resalta un problema más amplio relacionado con el envejecimiento de la población carcelaria en EE.UU. La doctora Stephanie Prost, experta en adultos mayores en entornos penitenciarios, destaca que este fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos, sino que también afecta a países como Australia e Inglaterra. Según un estudio reciente, el número de prisioneros mayores de 55 años se incrementó casi un 400% entre 1991 y 2021.

Iniciativas para el cuidado de reclusos mayores

Con el aumento de reclusos ancianos, surge la necesidad de enfoques como el «desencarcelamiento inteligente», que considera la salud y el bienestar de estos individuos. Esto incluye la liberación por razones humanitarias y la posibilidad de libertad condicional para aquellos con problemas médicos graves.

Smith fue uno de los primeros prisioneros en recibir atención médica a través del programa MissionCare Health, diseñado para atender a personas privadas de libertad. Pasó sus últimos años en un centro de enfermería donde tuvo cuidado especializado. Su portavoz, David Skoczulek, comentó que falleció serenamente mientras dormía.

Una muerte digna

A pesar de la limitada participación de su familia en sus últimos días, el hogar de cuidados se aseguró de que su fallecimiento fuera adecuado y respetuoso. Skoczulek subrayó que, aunque Smith había sido encarcelado durante mucho tiempo, su muerte se debió a causas naturales asociadas a la vejez.

En un contexto en el que el encarcelamiento puede llevar a un «envejecimiento acelerado», Smith enfrentaba problemas de salud propios de su edad, incluida demencia, aunque no se confirmó este diagnóstico específico. A lo largo de su vida, Smith había rechazado varias oportunidades de libertad condicional hasta que finalmente en 2020 se le concedió la libertad condicional supervisada.

El caso de Francis Clifford Smith es un recordatorio de las complicaciones del sistema penal y la vulnerabilidad de los reclusos mayores, así como de la necesidad urgente de adaptaciones y cambios en cómo se maneja la población carcelaria en EE.UU.

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