¿Qué es Animal Flow?
Animal Flow es una disciplina que se centra en el movimiento cuadrúpedo, donde manos y pies permanecen en contacto con el suelo durante gran parte de la práctica. A diferencia de otros métodos similares, Animal Flow se basa en un sistema organizado que combina seis componentes, cuenta con parámetros biomecánicos y propone un lenguaje propio para su práctica.
Mejora de la funcionalidad humana
La instructora Monserrat Sara aclara que la práctica no busca imitar posturas de animales, sino mejorar la funcionalidad del ser humano. Esta práctica se apoya únicamente en el peso corporal y la gravedad, sin necesidad de equipamiento adicional. El suelo se convierte en el principal aliado en una rutina que amalgama fuerza, movilidad, coordinación, resistencia y equilibrio.
Fortalecimiento sin pesas
En lugar de levantar pesos externos, los practicantes deben manejar su propio cuerpo, sosteniéndose y estabilizándose. Los ejercicios se realizan en cadena cerrada, donde el cuerpo actúa como una máquina. Sara destaca que en la posición cuadrúpeda, casi todas las articulaciones ofrecen resistencia a la gravedad, intensificando así el esfuerzo.
Adaptaciones para todos
Animal Flow es accesible para personas de todos los niveles. El programa inicia con ejercicios de movilidad en las muñecas, especialmente para quienes experimentan molestias. El sistema permite ajustar la dificultad, comenzando desde posiciones básicas hasta posturas más complejas. Sin embargo, se debe tener cuidado en casos de lesiones específicas, requiriendo evaluación médica previa.
Desafío mental y físico
Más allá del esfuerzo físico, Animal Flow demanda concentración. Su sistema de instrucciones, conocido como call outs, requiere que los practicantes escuchen, memoricen y ejecuten movimientos en tiempo real, promoviendo la coordinación y la memoria motriz. Cada sesión se convierte en un entrenamiento simultáneo de mente y cuerpo, tal como afirma Sara.
Historia y crecimiento en Mendoza
Monserrat Sara descubrió Animal Flow en un viaje a México en 2019 y, tras obtener su certificación en 2020, comenzó a impartir clases en Mendoza. Desde entonces, ha visto crecer una comunidad activa de instructores certificados y practicantes en la región. Para aquellos interesados, no es necesario tener experiencia previa ni gran flexibilidad; lo esencial es la disposición para redescubrir movimientos que, aunque naturales en la infancia, necesitan ser reaprendidos en la adultez.
Movimientos y beneficios
La práctica rompe con la monotonía de movimientos repetitivos, integrando rotaciones, desplazamientos laterales y ejercicios multiarticulares. Las posiciones iniciales como bestia y cangrejo inician con activaciones estáticas. A medida que los practicantes avanzan, deben modificar ángulos y reducir puntos de apoyo, lo que incrementa la tensión y mejora la estabilidad.
En resumen, Animal Flow no solo es un entrenamiento físico, sino también una práctica integradora que desafía tanto al cuerpo como a la mente, promoviendo el bienestar general a través del movimiento consciente y funcional.

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