El herpes zóster y su reactivación
El herpes zóster, comúnmente conocido como «culebrilla», es una infección provocada por la reactivación del virus varicela-zóster, el cual permanece latente en el organismo tras causar varicela durante la infancia. Recientemente, el director técnico de la selección argentina de fútbol, Lionel Scaloni, compartió su experiencia con esta enfermedad después del Mundial de Qatar, lo que ha reavivado el interés sobre esta afección que impacta a millones de personas.
Factores de riesgo asociados
Según los especialistas, el 90% de las personas mayores de 50 años están en riesgo de desarrollar herpes zóster, particularmente cuando hay factores que comprometen el sistema inmunológico. Entre estos factores, el estrés, el envejecimiento y diversas enfermedades crónicas son clave. A medida que las personas envejecen, el sistema inmunológico sufre un deterioro natural, conocido como inmunosenescencia, lo que reduce la capacidad del organismo para combatir infecciones.
El Dr. Lucio Criado, médico especialista en medicina interna, señaló cómo el estrés puede incidir en la salud. «El estrés sostenido libera hormonas como el cortisol que deprimen el sistema inmunológico. Cuando las defensas bajan, el virus que estaba dormido encuentra la oportunidad para reactivarse», comentó al referirse al caso de Scaloni en un contexto de alta exigencia emocional y mental.
Enfermedades crónicas y su relación con el herpes zóster
La vulnerabilidad frente al herpes zóster no solo está relacionada con la edad o el estrés, sino que también existen diversas enfermedades que aumentan el riesgo de desarrollar esta infección. Algunas de las principales son:
- Diabetes
- Enfermedades cardiovasculares
- Enfermedad renal crónica
- Asma
- EPOC
Además, condiciones como el cáncer, tratamientos quimioterápicos y enfermedades autoinmunes también pueden facilitar la reactivación del virus.
Síntomas y complicaciones
Los síntomas del herpes zóster pueden ser molestos y afectar significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen. Entre las manifestaciones más comunes se encuentran:
- Picazón
- Hormigueo
- Sensibilidad al tacto
- Lesiones cutáneas localizadas en el rostro, tórax o abdomen
Sin embargo, la enfermedad puede tener complicaciones a largo plazo. La neuralgia postherpética (NPH) es una de las más frecuentes, provocando un dolor neuropático persistente que puede durar meses o años. Verónica Loggia, pediatra y especialista en enfermedades infecciosas, advirtió que «el herpes zóster puede dejar un dolor que se prolonga tras la curación de las heridas, afectando negativamente el descanso y el estado de ánimo del paciente».
Prevención y consulta médica
Una de las formas más graves de herpes zóster es el zóster oftálmico, que puede comprometer la visión y traer complicaciones severas. Esto resalta la importancia de un diagnóstico temprano y las estrategias de prevención.
La Dra. Elena Obieta, médica infectóloga, enfatizó la relevancia de las consultas médicas como oportunidades de hablar sobre prevención. «La vacunación es clave para reducir el impacto del herpes zóster y otras enfermedades prevenibles», concluyó. La atención médica proactiva es esencial para mantener un sistema inmunológico fuerte y prevenir la reactivación del virus.

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