La Esencia de la Obstetricia
Antes del primer llanto de un recién nacido, hay una espera llena de incertidumbres. En esos momentos críticos, las mujeres buscan información, apoyo y una conexión emocional que les permita continuar en un proceso cargado de emociones. Este es el mundo en el que trabajan las parteras, quienes están presentes tanto en la llegada de la vida como en los miedos y la tristeza que pueden surgir.
Trayectorias Inspiradoras
Las obstetras Eliana Montenero, Jenifer Carrizo y Roxana Romero comparten una profunda conexión con las mujeres y familias de Mendoza, donde han asistido a numerosos nacimientos. Aunque no pueden recordar la cantidad exacta, todas coinciden en que cada experiencia ha sido única y enriquecedora.
Eliana Montenero se aventuró en el campo de la obstetricia tras ser acompañada por una partera durante sus propios embarazos. La atención que recibió la impulsó a cambiar su camino profesional y estudiar en la Universidad del Aconcagua. Jenifer Carrizo, desde su adolescencia, eligió la carrera por la oportunidad de acompañar a mujeres en períodos de vulnerabilidad y emoción. Por su parte, Roxana Romero comenzó su formación a los 18 años, y ha dedicado 25 años al ejercicio profesional.
Más Allá del Parto
Para las obstetras, su labor trasciende la sala de partos. «Ser partera significa respetar los tiempos de cada nacimiento», destaca Carrizo. A veces, el apoyo se ofrece a través de una palabra alentadora o incluso una mirada que transmita confianza. Su trabajo incluye controles de embarazo, monitoreo fetal y asesoramiento en diversas áreas de salud materna.
Romero subraya la importancia de la regulación de la obstetricia en Mendoza, reconociendo la profesión como una actividad autónoma y con perspectiva de género. Esta formación profesional es clave para combatir los prejuicios que aún rodean a las parteras, quienes a menudo son vistas como meras observadoras sin formación académica.
El Dolor y la Pérdida
A pesar de la belleza que conlleva la llegada de un nuevo ser, la realidad de la obstetricia también incluye momentos difíciles. Carrizo y Montenero afirman que ninguna historia se asemeja a la anterior. Con años de experiencia, saben que cada nacimiento trae consigo su carga emocional.
Roxana recuerda con particolare dolor el caso de una paciente que sufrió una pérdida. «No estaba preparada para eso», confiesa. Ambas obstetras coinciden en que su labor también implica aprender a cuidar a las madres en sus momentos más vulnerables y en el manejo del dolor, un aspecto fundamental de su profesión.
Preparación Integral para la Maternidad
El equipo de las parteras no solo asiste durante el nacimiento; también ofrecen cursos de preparación integral a la maternidad. Estos programas incluyen cómo reconocer el trabajo de parto y abordar los cambios emocionales y físicos durante el puerperio. Se centran en la lactancia y proporcionan herramientas para tomar decisiones informadas sobre el proceso.
Las obstetras desean alejarse de las idealizaciones de la maternidad. Según Montenero, cada mujer debe sentirse empoderada para vivir su experiencia de manera única. La clave está en contar con información y un equipo de salud que genere confianza.
Compromiso con la Mujer y su Proceso
Cada mes, estas profesionales acompañan a numerosas parejas en la preparación para el esperado momento del nacimiento. Con el objetivo de brindar apoyo solidario, su mensaje principal es que, aunque la maternidad puede ser hermosa, no siempre es sencilla. A través de su labor, las parteras están al lado de las mujeres en su camino hacia la maternidad, ayudándolas a navegar entre la alegría y el dolor que el proceso puede conllevar.

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